7 mujeres pioneras de la automoción

Entramos en el mes de marzo y con él nos acercamos al Día Internacional de la Mujer, la cuál, cómo no, ha tenido un papel muy importante en la automoción. En el siguiente especial daremos un breve repaso a las mujeres que, ya sea por sus ingeniosos inventos que a día de hoy seguimos utilizando en cada automóvil, su iniciativa industrial, o sus hazañas en competición, merecen ser recordadas y admiradas por todos los entusiastas del automóvil.

María Teresa de Filippis, primera mujer piloto de Fórmula 1.

Bertha Benz (1849-1944)

Bertha Ringer nació en 1849 en el seno de una familia adinerada de Baden. Su carácter emprendedor motivó que invirtiese pare de su patrimonio en la empresa de su marido, Karl Benz, que patentó un automóvil de tres ruedas que, sin embargo, nadie estaba interesado en comprar. Karl, agotado, barajó la opción de abandonar su comercialización. 

Fue entonces cuando su esposa decidió, una vez más, tomar las riendas de su futuro. Sin meditarlo, una mañana de agosto de 1888 y sin consultar con su marido, cogió el Benz Patent Motorwagen, montó a dos de sus hijos y se convirtió en la primera persona en conducir un automóvil a larga distancia. Concretamente recorrió 106 kilómetros. En el camino varias personas se asustaron por el automóvil y los relatos del viaje recibieron una gran cantidad de publicidad. El viaje fue un acontecimiento clave en el desarrollo técnico del automóvil. Ella informó de todo lo que les había sucedido en el camino e hizo importantes sugerencias. 

Aunque el aparente propósito del viaje era visitar a su madre, Bertha tenía otros motivos: Demostrar a su marido que este automóvil se convertiría en un éxito financiero una vez que se demostrara lo útil que podría ser para el público en general; y para darle también a su esposo la confianza de que sus invenciones tenían un futuro prometedor.

Bertha Benz, primera conductora y mecánica de la historia.

Dorothy Levitt (1882-1922)

Dorothy Elizabeth Levitt nació en 1882, en una época de convulsiones sociales en la que la mujer arañaba día a día nuevos derechos. Fue conocida como escritora de automovilismo deportivo, periodista y activista; e instruyó a la Reina Alejandra y a las princesas reales en la conducción de automóviles. En 1905 estableció el récord de distancia femenino al conducir un De Dion-Bouton de Londres a Liverpool en un recorrido de ida y vuelta en dos días. Más tarde, ese mismo año, estableció el récord de velocidad femenino en tierra en la ciudad de Brighton y, al año siguiente, lo elevó a 90,88 mph (146,26 km/h) en la prueba de velocidad de Blackpool (Blackpool Speed Trial). Por ello fue nombrada por la prensa como “La chica más rápida del mundo”. 

En su libro “La mujer y el automóvil: un manual amigable para todas las mujeres que compiten en automovilismo o desean hacerlo”, escribió que las mujeres deberían “llevar un pequeño espejo de mano en un lugar conveniente cuando conduzcan”, para poder levantarlo y controlar el tráfico de atrás. De esta forma tan casual, Dorothy inventó el espejo retrovisor que todos conocemos actualmente antes de que fuera introducido por los fabricantes de automóviles en 1914. También aconsejaba a las mujeres que viajaban solas que portaran un revólver con ellas.

Dorothy Levitt, inventora del retrovisor.

Florence Lawrence (1886-1938)

Conocida como “La primera estrella de cine”, Florence Lawrence fue una inventora y actriz canadiense nacida a finales del siglo XIX que actuó en más de 270 películas de varios estudios cinematográficos, protagonizando la mayoría de ellas. Pero Lawrence tenía otras aficiones más allá del cine, y una destacaba por encima de las demás: el motor. Apasionada de los coches, Lawrence invirtió su fortuna en coleccionar coches, repararlos y modificarlos.

Su habilidad e inquietud creativa la llevaron en 1914 a inventar el primer indicador de cambio de dirección para coches. Se trataba de un dispositivo conectado al guardabarros trasero del coche. Cuando el conductor pulsaba un botón, un brazo subía o bajaba una señal indicando la dirección de giro del coche. Seguido a esto desarrolló una señal de freno en la que un brazo con una señal en la que ponía STOP se desplegaba cuando el conductor pisaba el pedal de freno. Es decir, inventó los intermitentes y lo que hoy en día es la luz de freno. Aunque nunca patentó estos sistemas y fueron las marcas de la época las que se atribuyeron el mérito de su invento, su aportación fue decisiva para el futuro de la industria.

Florence Lawrence, inventora de los intermitentes.

Mary Anderson (1866-1953)

Mary Anderson fue una promotora inmobiliaria, ranchera y viticultora estadounidense nacida en Alabama. Mujer inquieta y empresaria nata, en su juventud construyó apartamentos, operó un rancho de ganado y un viñedo e inventó uno de los sistemas de seguridad preventiva más importantes y esenciales del automóvil. 

En una visita a la ciudad de Nueva York en el invierno de 1902, tomó el tranvía y notó que en todo el recorrido el conductor debía detenerse y salir continuamente a limpiar la suciedad, el agua y el hielo que se impregnaban en el parabrisas, y eso hacía perder tiempo al propio conductor y a los viajeros. Cuando regresó a Alabama contrató a un diseñador para que ideara un dispositivo de accionamiento manual para mantener el parabrisas limpio sin salir del vehículo. 

En 1903 solicitó y se le concedió una patente de 17 años por el limpiaparabrisas. El dispositivo que ideó consistía en una palanca, instalada en el interior del vehículo, que controlaba una lámina de goma resistente en la parte exterior del parabrisas. La palanca podría ser accionada para hacer que el brazo metálico, por medio de resortes, pudiera moverse hacia atrás y hacia adelante a través del parabrisas, una y otra vez. Un contrapeso se utilizaba para asegurar el contacto entre la escobilla y la ventana. 

En 1905, Anderson trató de vender los derechos de su invención a una empresa canadiense, pero esta rechazó su solicitud argumentando que no consideraba que el invento tuviera valor comercial suficiente para que se justificase comenzar a producirlo. En medio de su lucha para vender su invento apareció en escena Henry Ford, quien tomó contacto con este invento. Fiel a su destino innovador, interpretó su utilidad, que en un principio probó en los Ford T con parabrisas. 

Después de que la patente expirara en 1920 y el negocio de la fabricación de automóviles creciera exponencialmente, el diseño del limpiaparabrisas de Anderson se convirtió en equipo estándar. En 1922, Cadillac se convirtió en el primer fabricante de automóviles en adoptarlos como equipamiento de serie.

Mary Anderson, inventora del limpiaparabrisas.

Anne d’Uzès (1847-1943)

Marie Adrienne Anne Victurnienne Clémentine de Rochechouart de Mortemart, duquesa de Uzès, fue una activista parisina que luchó toda su vida por los derechos de las mujeres y por conseguir una verdadera igualdad de género. 

Es conocida por ser la primera mujer de la historia en superar el examen requerido para obtener el carné de conducir en 1897, y la primera en ser multada por superar el límite de velocidad, tras ser sorprendida en el Bosque de Bolonia en julio de 1898 circulando a 15 km/h en lugar de los 12 km/h que marcaba la ley. Fue multada con 5 francos por el “riesgo de cometer un accidente”. 

También fue pionera en la creación en 1926, del primer club automovilístico francés para mujeres e incluso fue la creadora del Rally París-Roma, en el cual participó hasta los 80 años de edad.

Anne d’Uzès, primera mujer con carné de conducir.

Sophie Opel (1840-1913)

Nacida el 13 de febrero de 1840 en Alemania, esta emprendedora decidió sumarse a los esfuerzos de su marido, Adam Opel, invirtiendo 10.000 marcos para comprar una máquina de vapor que permitió a la empresa poner en marcha su producción. Tras el fallecimiento de su marido, la conocida como “Mamá Opel” tuvo que hacerse cargo y sacar adelante la empresa, convirtiéndose en la primera mujer fabricante de automóviles en 1895. 

Bajo su liderazgo, Opel creció constantemente. Para 1895, la compañía tenía más de 1,000 empleados. Fue una emprendedora que transformó la empresa en una moderna fábrica para producir automóviles, que acabaría triunfando en Europa y convirtiendo a Opel en una marca mundialmente reconocida.

Sophie Opel, la primera mujer fabricante de automóviles.

Genevra Delphine Mudge (1881-1964)

El papel de la mujer en el mundo de las carreras se remonta a los propios inicios de la automoción. Un buen ejemplo de ello lo encontramos en la figura de Genevra Delphine Mudgel, que ya en el año 1898 pilotaba su mítico Locomobile por las calles de la ciudad de Nueva York con tan solo 17 años. Más tarde se pondría a los mandos de uno de los primeros coches eléctricos de la historia, el Waverley Electric.

En el palmarés de Delphine Mudge no encontramos logros reseñables. Y es que a pesar de conducir a toda velocidad los modelos más rápidos del momento, nunca compitió en una carrera oficial. A pesar de ello, es reconocida por todos como la primera mujer piloto de la historia y una figura clave en la evolución de la mujer dentro de los deportes de motor. Además, fue la primera mujer en conseguir el permiso de conducir en Estados Unidos.

Como curiosidad, Genevra también fue la primera mujer en tener un accidente con un automóvil al año siguiente de conseguir el carné, en 1899, cuando participaba en una carrera y patinó con su coche sobre el hielo. Como resultado golpeó contra cinco espectadores, sin que ninguno fuese gravemente herido.

Genevra Delphine Mudge, la primera mujer piloto de la historia.

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Hasta aquí el especial sobre mujeres pioneras en la automoción, para ver más artículos similares puedes visitar nuestra página de especiales o ver el último especial que hemos hecho. ¡Gracias por leernos!

Texto y fotos: Alex Piñero

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